agosto 26, 2011 0 se soltaron el pelo

qué tristeza

Qué difícil entender realmente que mientras las personas cenamos, dormimos, leemos o disfrutamos la música, en ese preciso momento, a quizá algunos cientos de metros, hay personas atemorizadas, refugiadas en lo más profundo de su alma buscando algo de paz. Qué increíble que los patrones que seguimos conociendo acerca de la violencia se repitan interminablemente en una vorágine que nos consume, que convive a diario con nosotros. Sabemos que el mundo (al menos el que tenemos a la mano) se está volviendo insalvable, que aquello que alguna vez era acogedor y tierno en un instante se transforma en un escupitajo del caos que nos gobierna, por acto u omisión. Qué tristeza estar así, y recordar así, después, el contexto en que se va desarrollando nuestra vida.

 
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