octubre 01, 2020 0 comentaron

costumbre NO

 Dicen que a todo se acostumbra uno, pero no. En este caso no. 

Tristemente, no soy la primera ni la única que ha padecido la humillación y frustración de que una persona cualquiera venga a una a decirle lo que le parece que una es o no, pero con el paso del tiempo me vuelvo mucho menos tolerante y un poco más valiente.

Con la desconfianza con que vivo desde hace más de veinte años, el ambiente hostil que encuentro y el miedo que siento cada vez que salgo, mensajes en la bandeja de entrada provenientes de desconocidos, haciendo “cumplidos” e invitándome a salir no me parecen precisamente lo que un hombre sensato y respetuoso debería hacer pero claro que no me sorprende porque, si bien, he encontrado hombres valiosos en mi vida (la mayoría, afortunadamente), también he encontrado abusadores encubiertos por sus propias madres. Invitaciones basadas en una foto de perfil cualquiera me han hecho sentir el frío recorriendo mi espina dorsal, tal como el día en que soñé que moría de un disparo.

Este día lo pasé verificando la configuración de privacidad de todos y cada uno de los espacios virtuales que habito, públicos y privados. Cancelé vínculos entre aplicaciones, cambié fotos de perfil y limité aún más los servicios de ubicación. Me detuve casi a las 9 de la noche, cuando la foto de perfil que provocó este asunto, que no era más que mi rostro, cambió por la imagen de un callejón.

Durante el tiempo que estuve frente a la computadora tratando de darme tranquilidad, estuve envuelta en frustración, miedo, impotencia y rabia; tanta, que consideré seriamente desconectarme de la vida virtual por completo y sin avisos pero detuve la idea porque lo realmente relevante, y que me lleva a escribir esta entrada, no es el tiempo que invertí escondiéndome de manera virtual, tal como hago de manera real cuando salgo a la calle por el miedo a ser violentada, una vez más, sino que mi coraje y frustración crecen cuando pienso en lo impotente y desvalida que me siento cada vez que a un cualquiera se le ocurre allanar mi espacio sin miramientos; y mientras yo estoy aquí con miedo, ellos siguen ahí afuera, tranquilos y confiados diciendo lo que les place, cuando no haciéndolo. 

Decido esconder mi apariencia porque no es lo que considero más valioso de mí, y porque, aunque así lo fuera, no me siento segura prácticamente en ningún espacio, físico o virtual, pero decido escribir porque ya no pienso callarme, tengo voz, y aunque mañana no volviera a casa, quedaría el testimonio de que no, no me acostumbro y que con el tiempo, quizás incluso me llene del valor necesario para reclamar y denunciar en tiempo real.


septiembre 30, 2020 0 comentaron

a propósito de...

 


septiembre 24, 2020 0 comentaron

peregrino (fragmento)

 Luis  Cernuda


Sigue, sigue adelante y no regreses, 

fiel hasta el fin del camino y tu vida, 

no eches de menos un destino más fácil,

tus pies sobre la tierra antes no hollada,

tus ojos frente a lo antes nunca visto. 

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toma III


Este espacio estuvo abierto y muy activo durante algunos años. Cuestiones de mudanzas físicas, anímicas y mentales limitaron mi tiempo e intención, consciente al menos, para escribir; pero hechos recientes me han llevado a volver a tomar la pluma para poner el dedo en la llaga y reclamar situaciones y emociones que ya estaban ahí pero que no había aprendido a nombrar, entender o validar.

Inicia así este tercer intento de constancia.
noviembre 15, 2013 0 comentaron
Durante la clase de hoy hablamos de uno de mis favoritos de la preparatoria. Lo acontecido tiempo después, me hizo recordar este poema:


Hagamos un trato

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
Mario Benedetti

mayo 21, 2013 0 comentaron

nostalgia

Quiero volver a las mañanas hostigantes en medio de la  perenne vegetación de la huasteca, de la brisa que corre a quince minutos del mar. Quiero reconocer las calles en que me perdí, la ciudad de la que me enamoré en unos meses. Quiero volver a sentir los aromas, sabores y texturas de la localidad que me adoptó, quiero escuchar las risas y bromas de la gente que estuvo siempre ahí. Quiero volver a tener un palco preferencial para ver la luna, escuchar la lluvia sobre las grandes hojas de los árboles, sentir el sol abriéndose paso en la humedad de la tarde. 
Volveré algún día, a colmarme de tu comida, tus bebidas, tu calor; porque a mi alma gitana ningún lugar le satisface completamente, busco nuevas experiencias, soles nuevos, o renovados, en este caso.
 
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